viernes, 13 de febrero de 2009

una semana


Acabo de ver un vídeo. En él sale una ciudad y un hombre paseando. La ciudad tiene mar, gaviotas chillonas y un mercado. También farolas rojas horribles, una torre que vigila y gente.
El hombre pasea mirando al mar. Este hombre me gusta, habla despacio y bajito, titubea a veces. Cuenta cosas que a mí me encanta escuchar. Sin que él lo sepa, durante una temporada me recitaba poemas para que yo me durmiera. Y dormía bien y soñaba sueños posibles y bonitos, y salía a la calle, con las farolas horribles y las gaviotas chillonas,la lluvia y el viento, pero con su voz y su poesía resonando en la memoria.
http://pagina2.rtve.es/entrevista.php?e=14bfa6bb14875e45bba028a21ed38046

miércoles, 11 de febrero de 2009

una foto



Me he encontrado una foto. En ella aparecen dos personas posando, una mujer y un hombre. Están en un pasillo oscuro, con un carro de aeropuerto. Ella está muy contenta porque él acaba de llegar. Ahora vive en la otra punta del mapa, pero está de paso. Ha venido para estar con ella. Se conocieron un viernes, en una cena de fin de curso. Él la miraba mucho, ella a él también, pero mosqueada. ¿Quién es este tipo que me mira tanto?
Tras la cena hubo bailes y bebida, hasta el amanecer. Hablaron y ya no se separaron. Bailaron también, mucho y de todo. Parecía que se conocieran de siempre. Visitaron museos, volvieron a bailar.
Un día la mujer se dió cuenta de que le quería. Fue en una playa urbana del fin del mundo, al amanecer de un día de verano. Sentados sobre una roca miraban las olas y ella le dijo que le quería. Él no dijo nada, pero le abrazó. Se sentía muy segura en esos abrazos que él le daba, como si su cuerpo hubiera sido hecho sólo para que él le abrazara.

Duró muy poco. La última vez que se vieron fue también en un aeropuerto. Ella lloraba y se moría, él decía que también. Los dos sabían que sería la última vez.

No sé nada de él, ni siquiera recordaba su cara, hasta que he encontrado la foto. Y he vuelto a bailar, he vuelto a sentarme en esa roca, porque es verdad que el tiempo todo lo cura y sólo lo bueno permanece.

martes, 3 de febrero de 2009

rayo de sol


en febrero

en mi local

entra un rayo de sol

de 4:15 a 4:26

bienvenido

martes, 27 de enero de 2009

rayuela


Para tí, que ya no juegas en la calle, pinto una rayuela en el asfalto. Son un montón de cuadrados que conforman un espacio, como el plano de un edificio, basílica o biblioteca.
Cada cuadrado independiente es un plano en sí mismo, que se puede manipular.
Se puede poner vertical, horizontal, elevado o contra el suelo.
Con una piedrita hay que ir saltando de cuadro en cuadro, hasta llegar al paraíso.
Si quieres, puedes poner un número dentro: uno, cuatro, siete, nueve ...


Llama a tus amigos, diles que váis a jugar en la calle, de nuevo.

Quizá uno sepa tocar la guitarra y otra tenga buena voz.
Entre los planos de la rayuela os podéis cobijar si lloviera.
Servirían también para que la gente no se molestara con el ruido.

Igual otro es un titiritero. Con los cuadrados podríais hacer un teatro en miniatura, inventar un telón para contar las historias de cada uno.

Puede ser que otro fuera joyero artesano, se podría fabricar una tienda, un mostrador con los planos de la rayuela.
Para diferenciarlos unos de otros, lo podríais pintar, uno rojo, otro naranja, otro amarillo. Así iriamos llenando la calle de colores, de música, de objetos preciosos, de amigos, de historias, de gente que recupera la calle para volver a jugar.

viernes, 23 de enero de 2009

heridas

Y ahora,
¿qué hago yo con estas heridas,
que no sé cómo curar?
¿Qué hago con los kilómetros que anduve ciega,
tratando de que me dolieran más las piernas
que el corazón?
¿Qué hago con esas palabras que me dijiste,
que aún me resuenan en la cabeza?
¿Qué hago con las baldas divididas,
cada una con un nombre,
la casa partida en dos?

Que no te moleste,
pero no sé qué hacer.

lunes, 19 de enero de 2009

un té verde


Me tomo un té verde en el jardín, sobre una mesa de teka gastada por el sol y la lluvia. Aquí debe llover bastante, la hierba es muy verde y los árboles frondosos.
Es una tarde soleada de sábado de invierno, bien abrigada se está muy bien al sol. Se oye una música lejana de gaitas y voces, Lola dormita bajo la mesa.
El té sabe muy rico, tiene azúcar de esa que parece hecha de pequeñas rocas traslúcidas. Está turbio y caliente, es un regalo, un claro en el bosque de las preocupaciones, de crisis y trabajos que no llegan a salir.
Ahora lo único que pienso es en lo rico que está este té y en la suerte que tengo por este regalo.
Nada más.

lunes, 12 de enero de 2009

dudas



en asuntos importantes

del corazón

yo siempre he creído

que si dudas

es que es no